Países Bajos está desarrollando su propio Linux para las administraciones públicas. Así, otro país de la Unión Europea emprende el rumbo en dirección a la soberanía tecnológica, una suerte de meta quizás inalcanzable, motivada por el cambio político en Estados Unidos tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Bajo el nombre de DAWO (Digitaal Autonome Werkomgeving Overheid, o Entorno de Trabajo Gubernamental Digitalmente Autónomo), la iniciativa está dirigida por el Ministerio del Interior y Relaciones del Reino y comprende una solución integral que incluye sistema operativo, suite ofimática, herramientas de colaboración, servicios en la nube y utilidades de administración.
Por supuesto, no parten de la nada. El sistema operativo está basado en NixOS, una distribución Linux muy particular por su construcción y enfoque en la gestión de software, mientras que las herramientas de ofimática y colaboración en línea toman diferentes elementos de proyectos como Nextcloud, la francesa LaSuite y la alemana openDesk, que a su vez integran aplicaciones como Collabora Online, ONLYOFFICE, Jitsi Meet o Matrix, entre otras.